I 800 x 600  

Agregar a Favoritos I Suscribirse I Buscador I NewsletterI Comuníquese I Comentarios 

> Página Principal

> ¿Quiénes somos?

> Ed. anteriores

> Teología y literatura

> Teología latinoam.

> Filosofía

> Historia

> Teología contemp.

> Art. de divulgación

> Teología bíblica

> Reseñas

> Semblanzas

> Debates teológicos

> Aforismos

> Links

> Newsletter


Disenado por Argentina Digital©

Hilario Wynarczyk: Análisis de ¡Cristo llame ya!

Crónicas de la avanzada evangélica en la Argentina.
Un libro de Alejandro Seselovsky (Buenos Aires: Grupo Editorial Norma. 2005).

Hilario Wynarczyk

Introducción

Cristo llame ya (salió al mercado a principios del 2005) fue escrito en tono de alerta frente a los evangélicos como una mancha de poder que se expande. Los evangélicos van por más y lo quieren todo. El método de investigación aplicado es el de la observación discreta con sus tres pasos típicos. Ganarse la confianza del objeto de "estudio", tirarle la lengua y hacerlo quedar mal.

Por ese motivo sin dudas en los agradecimientos que lo coronan al final su autor agradece conmovido a sus compañeros de la revista Gente (una revista que en la tapa saca una vedette y el papa Benedicto XVI), a colegas y amigos del alma, al archivo de la Inspección General de Justicia y dos contadores públicos (que le habrán ayudado a obtener y manejar los datos contables de iglesias que expone en el texto), a un fotógrafo que lo acompañó, a sus padres y otras personas que lo ayudaron en situaciones existenciales difíciles que afloran aunque en forma también discreta.

Pero no le da las gracias a ninguno de los evangélicos que le abrieron las puertas (ingenuamente tal vez, esperando lucirse. Y así les fue...). No da las gracias a los autores que leyó y que no cita. Ni siquiera da las gracias a los evangélicos del ambiente roquero, carcelario (tumberos) y conversos de modesta condición, con los cuales su sensibilidad cultural parece entrar sinceramente en mayor sintonía. No les da las gracias a los que le abrieron las puertas y le dejaron hacer entrevistas y tomar fotografías en los cultos en la cárcel. En general a todos estos los trata con ironía, para escribir se beneficia de una situación asimétrica. La asimetría proviene de la confusión. Les permitió creer (inferimos) que iba a escribir algo bueno para ellos (la prisión U 25) y después les toma el pelo (expresión que usamos en Argentina para decir que escribe sobre ellos con bastante ironía). Pero por momentos deja filtrar (o pretendemos verlo) un cariño melancólico hacia los personajes. A los líderes de peso-pesado del sistema evangélico en cambio, el texto les brinda menos concesiones, los hace aparecer como a xenófobos sexuales, minusválidos mentales, histriones, oportunistas y correas de trasmisión del imperio que maneja la derecha republicana del país que ya todos sabemos: EE. UU. Esta última es la perspectiva que constituye en definitiva el corazón del libro, en un sentido conceptual y físico (las páginas centrales).

Los que conocen el ambiente evangélico argentino, especialmente los sectores evangélicos mayoritarios, saben sin embargo que los pentecostales se inclinan hacia los justicialistas, no reciben dinero ni becas de formación de los Estados Unidos o países de la Unión Europea, se mueven con el dinero de su público, muchos pastores tienen otro oficio del cual se pagan el pan (desde luego, hay pastores estrella que pueden ganar bien a partir de sus iglesias), carecen de influencia en la sociedad argentina (educación, economía, salud pública, negocios, fuerzas armadas, policía, política nacional) excepto en la contención de los presos de varias cárceles, territorio donde su gravitación sí, es creciente. En ese punto el autor cree ver la manera en la que "la iglesia cristiana evangélica construye poder (poder político) mediante la cooptación y el discurso de los beneficios de la fe" (página 168). Es aquí precisamente, en las "cloacas" del sistema social, donde los pentecostales han logrado una influencia, valorada y en todo caso (si queremos pensar mal y suponerlo así) funcionalmente apoyada por el poder del estado. Fuera de eso, el único dirigente argentino con una conexión al pentecostalismo (en su pasado) es el sindicalista de los camioneros Hugo Moyano.

Lo que pasa con estos evangélicos en otros terrenos es lo que pasa con las prácticas de los sectores populares en otros terrenos: la música, el baile, la decoración del hogar, el modo de hablar, la política, la concentración en el santuario. Son desprolijos.

El tono

En general este es un libro negativo hacia los evangélicos no por los datos que maneja (repasa bien diversos aspectos de la multifacética presencia de las iglesias evangélicas en la sociedad argentina) sino por el tono y el método (el camino) a través del cual el autor dispone la información. Pero lo más importante es el tono. Luego hablaremos del camino. El efecto informativo es contrario a los evangélicos por el tono y las palabras que marcan el tono. Veamos algunos ejemplos (tomados textualmente de diversas páginas):

Submundo evangélico
Cara oculta de la cultura
Negocio de la fe
Extraño universo evangelista
Peligroso
Divertidos
(Religión) no teológica
La operación (de manipulación de públicos)
Avanzada evangélica en la argentina
Simios reaccionarios (p. 143, en referencia a los fascistas sexuales)
Fanático Alberto Motessi
Cotillón evangélico de efectos y lucecitas
La estrategia (manipulativa)
Estos pibes son los dueños del show (se refiere a pastores que son estrellas mediáticas)
Nazi de enfoque a la familia
Un tal Tommy Hicks
El gusanito babero Mel Martínez
Conservadores religiosos neomacartistas
Dos descerebrados que vinieron con Olson
Filo fascistas de Focus on the Family
Y FACIERA... ¿no debería llamarse FASCIERA?

No obstante, el libro aporta datos valiosos. El autor es un buen investigador dentro de su perspectiva y un hombre trabajador: desde fines del 2002 hasta fines del 2004 (se puede inferir de lo que escribe) ha estado visitando recitales y otras actividades de los evangélicos. Dos años de campo si no más. También hizo investigación "participante" en un campamento de evangélicos de clase media y media alta. La técnica forma parte de un género de investigadores de "cultos", que se originó en los EE. UU. Personas que se incluyen entre los seguidores de Moon y luego cuentan lo que vieron. Y cosas por el estilo. Data de la década del 80 y tuvo cultores en la Argentina.

Desde el punto de vista literario, el texto tiene frases incisivas y un manejo de estilo por momentos excelente: natural, informal, urbano, "piola" y como todo piola, fluido. Un manejo de las transiciones entre los temas y tiempos tan bien logrado que puede prescindir de subtítulos (este fuerte oficio literario aparece muy bien entre las páginas 156 y 164). El autor hace preguntas inteligentes en sus entrevistas personales y sobre todo en sus cuestionarios por correo electrónico. En ese punto es necesario reconocerle que "se juega", por ejemplo cuando se dirige a Luis Palau (114 - 119), quien a su vez le contesta.

El texto incluye como parte sustancial de su estilo, numerosos modismos porteños (que lo hacen más rico para los que conocen esta cultura y menos comprensible para los que no) así como claves lingüísticas del mundo de las revistas fashion y el show business con sus correspondientes entradas en inglés en todo lo relativo a la vestimenta, el manejo del cuerpo, el rock, los géneros musicales de la "cultura joven" y los "comics". Con este arsenal lingüístico describe buena parte de lo que ve. Es posible presentar muchos ejemplos realmente simpáticos (tomados como citas textuales de diversas páginas de su trabajo):

Sale el Puma. ¡¿Pueden creer que arranca con "Ay qué buena está la fiesta, mamá?!

Tan Miami latino, tan de carro aparcado sobre Lincoln Rd.

Yo hago clic sobre el attach.

Ulises Eyherabide es extremadamente delgado, morocho y llega muy rocker a la entrevista con camperita Adidas negra, anteojos negros y una tira de tachas en su muñeca dertecha.

Canciones que no hubieran sonado mal en Badía & Cia., mezcla del primer Páez y de cualquier Spinetta, rockeadas, melódicas, un poco brit.

Se lo ve más cómodo con su tono a media voz, algo íntimo, más de pub.

La banda suena decididamente profesional y además hace un pop latino que cabe perfectamente en el meanstream local.

Unos minutos después, con el riff de Jesustone, una canción rollinga con gritito a la Sympathy for the Devil (que, de hecho, quiere ser su respuesta cristiana) R.E.S.C.A.T.E. abre el show que, en definitiva, es el que todos vinieron a ver.

Hay algo de debate teen a lo Cris Mortena en este devocional, lo que no está necesariamente mal, después de todo cualquiera de ellos, adolescentes ABC1, podría ser parte de una de esas tiras con las que Cris, siempre tan neorrealista, nos muestra el conflictuado mundo de los jóvenes (observaciones del autor en un campamento del que participó).

Un poquito Miami grasún, pero tan top.

Lo que lo hace, digámoslo así, un poco freakie.

Ese almíbar Disney movie.

Se viene otra de Cristo, como la de Zefirelli, pero en versión slasher.

Rubias platinadas tetonas en animal print.

Salidito de un fashion emergency.

Rulos en corte cubano.

La U 25 tiene su relato fundacional de aventuras con componente autobiográfico y encontró en Ernie Hollands a su Melville tumbero.

El texto como extensión del sujeto enfadado

El autor tiene una perspectiva opuesta al sistema de dominación, el poder político, los intereses de las corporaciones, la corrupción estructural, el proyecto neoliberal de exclusión (página 101). Posiblemente el libro debe ser leído en clave como una obra de catarsis y conversión. Textos que hacen quedar mal a un sector social, deben conducir al análisis del autor como parte del mensaje. En los textos catárticos los autores encuentran canales sociales para proyectar afuera el propio enfado. Tal vez el autor se aburrió de escribir en una revista de "actualidad", entonces quiso hacer algo más gratificante y comprometido. El libro tira señales sobre la subjetividad del autor: "¿Qué hago con la indignación que me provoca? [...] ¿Qué estaba haciendo yo allí?" (página 144). Son algunas preguntas que se formula. Termina hablando solo de la misma manera, pero lo veremos más adelante.

Ingeniería del texto

La estrategia del texto (sólida y persistente hasta más allá de la mitad del libro) consiste en avanzar en la descripción comenzando por la periferia del vasto campo formado por las iglesias evangélicas y que se llaman tales. La IURD (Iglesia Universal del Reino de Dios), el pastor Dante Gebel, Claudio Freidzon, Héctor Aníbal Giménez, las iglesias de los homosexuales. Las zonas más sensibles a las críticas del buen gusto y el concepto de lo que es una religión como la gente y una religión de manipulación y loquitos.

Después el libro presenta la acción de una especie de colaboradores de la influencia de la derecha nazi evangélica nortemaricana. Pero el énfasis y el núcleo está en la xenofobia sexual de la derecha evangélica. Las políticas reaccionarias en materia sexual en última instancia atacan a los desclasados (página 144, párrafo 2) En este punto el relato de las campañas de Palau es muy importante. Y no faltan las entradas sobre los escándalos de Swaggart: "el santo pirata".

Después el libro entra en un remanso, provee descripciones del trabajo de las iglesias en las prisiones, relatos de conversos (historias que suenan melancólicas), la industria cultural de los evangélicos, el marketing y la "cultura joven" básicamente roquera y (como Alejandro Seselovsky lo percibe y tal vez es cierto) bastante careta: que trata de aparentar santidad.

El centro del texto

El corazón del texto es el capítulo sobre Bush, los homosexuales e (implícita) la teoría de la conspiración de derecha que se mueve por medio de las iglesias. El autor trata irónicamente las iglesias evangélicas de los homosexuales pero toma partido enérgicamente contra la discriminación hacia los homosexuales y contra los conservadores evangélicos que descalifican a los homosexuales y en general a la libertad sexual. En tal sentido toma partido con energía en las páginas 143 a 145 a favor del respeto hacia los homosexuales, las libertades sexuales y de género, y las mujeres del campo popular víctimas de políticas de represión sexual. En este punto enfoca sus párrafos contra FACIERA (una de las principales federaciones de iglesias evangélicas, que para establecer una topología, debemos decir que es de tendencia conservadora) y Focus on the Family, una fundación de origen estadounidense.

Por debajo de la oposición hacia la xenofobia sexual funciona en el texto la oposición hacia la derecha evangélica estadounidense, ambas oposiciones se entrelazan en un mismo objeto, y de hecho hace aparecer a FACIERA como una entidad que articula a los halcones cristianos con las iglesias evangélicas de la Argentina. La oposición a la derecha evangélica representada por Bush se dirige principalmente a sus políticas referidas a familia, sexo e investigación médica con células madre, con énfasis en la homofobia. Su hipótesis más fuerte es que la teología de la conversión conduce al fanatismo (página 125), la falta de fronteras entre religión y estado, las tortura (página 129).

Modelo explicativo de la expansión evangélica

La comprensión del crecimiento evangélico en este libro se basa en un modelo causalista donde las conversiones son fenómenos dependientes y periféricos con respecto a factores (cuya acción procede en el orden que enunciaremos) de naturaleza macropolítica, económica, social y cultural. En este modelo los sujetos quedan bastante reducidos como autómatas sociales. Solamente tienen voluntad propia los dominadores. Políticas neoliberales (u otras, pero capaces de generar los mismos efectos injustos) producen un funcionamiento de la economía que excluye una parte de la población. Los excluidos, básicamente desesperados, forman un conglomerado de sujetos disponibles o si se quiere, un segmento de demanda del mercado de bienes simbólicos que les brinde contención. En ese nicho del mercado intervienen con su oferta las iglesias evangélicas. Los pastores que dirigen las operaciones hacia este mercado son deshonestos que buscan dinero y poder. Ellos a su vez son clientes de la influencia de la derecha evangélica norteamericana. Sobre estos pastores evangélicos y su capacidad de movilización social se articulan los halcones cristianos del norte.

De esta manera se constituyen las iglesias en vehículos (existe una teoría al respecto y se llama "teoría del Caballo de Troya"). Adentro viajan personas cuya ideología es la misma de Reagan y (obviamente) Bush. El eje del mal como eje de las fuerzas de dominación imperial hace así una cabeza de puente para rearticular la identidad de los sectores populares.

Este modelo remite en cualquiera de sus variantes a una explicación donde el fenómeno cultural queda disminuido en su importancia debido a un proceso intelectual que encuentra el núcleo de la dinámica y el vértice de la teoría en mecanismos políticos y económicos que están por encima de las personas individuales y los pequeños grupos; en segunda línea aparecen los procesos sociales y psíquicos. La dimensión cultural aparece finalmente como coyuntural y de ajuste del sistema: tapa la brecha que hay entre la conciencia y el mundo.

Notas finales

Esta clase de textos (independientemente de la intención manifiesta de autores y editores) se orienta a la finalidad de reforzar y crear sentimientos de rechazo y hostilidad hacia el objeto estudiado (y lograr ventas desde luego como en toda industria). Es posible suponer que este libro no habrá hecho mucho daño a los evangélicos si tomamos como un indicador las ventas. Las listas de ranking de ventas hasta comienzos de abril muestran que no se situó en la cima de las elecciones de los compradores. Por otra parte el liderazgo evangélico (que es bastante perceptivo) no hizo notas contra el libro.

La investigación que provee el libro no es en sí misma incorrecta, el autor no dice mentiras ni brinda datos equivocados. En este sentido es un profesional serio. Tampoco dice nada nuevo ni original, exceptuando el aporte de algunos datos y el trazado de una perspectiva ampliada sobre varios aspectos de la vida de los evangélicos, que no son conocidos por la gente que está afuera de su mundo.

El espíritu del libro es en todo caso lo más importante para una mirada sobre esta clase de productos literarios. Este libro como otros del mismo tipo trata de hallar una racionalidad a los pentecostales y otros grupos desde el punto de vista de sus posibles funciones en la sociedad (manipulación, penetración política) y termina en un reduccionismo que se toca sensiblemente con la mala voluntad o al menos una forma de hostilidad hacia el objeto de estudio. Es un libro sobre los bárbaros, los que balbucean (los que hablan el latín gutural). Confirma la persistencia de un modo de ver a los evangélicos que predominó en las décadas del 80 y el 90. Entonces sin embargo tuvo influencia sobre legisladores y jueces.

El tiempo pasó, este espíritu quedó, pero su área de expansión posible pareciera ser menor.

En segundo término, el libro muestra de qué manera la concepción difusa en la cultura hegemónica sobre lo que es una religión buena y una religión mala (de locos con la conciencia lavada) penetra por capilaridad en personas ajenas al territorio religioso. Pero la misma lógica es múltiplemente reversible si no toma en consideración otra cosa: lo que los actores piensan y sienten y que hace que estén allí donde están haciendo lo que hacen. Puede ser aplicada de la misma manera a los fieles de San Cayetano, los judíos premodernistas o los mahometanos, y por el mismo camino pude conducir hasta el mismo final, el insulto. No es posible sin embargo sostener completamente esta perspectiva en el caso de este libro, porque es notorio que el autor tiene una visión crítica hacia todas las religiones o por lo menos hacia varias. Pese a ello es notorio que reproduce la visión de los evangélicos en clave conspirativa de un modo que parece calcado.

¡Cristo llame ya! muestra la dificultad que existe para percibir que inclusive individuos con posiciones conservadoras en materia sexual y en otros aspectos (llamémoslos conservadores y hasta recalcitrantes) pueden (y eso es una paradoja) contribuir a que una sociedad sea más democrática toda vez que será más plural en la medida en que tengan intereses que defender y lo hagan. De ahí a suponer que (porque lo quieren todo, como diría el autor) van a conseguir "todo", el poder total de una sociedad, hay mucha distancia. Esto ya entra en el terreno imaginario.

El trabajo de investigación participante del autor en el campamento de adolescentes rescata y trasmite algo de la cultura joven de intercesión entre el legado evangélico conservador y el rock, que puede ser un objeto difícil de asir por sus peculiaridades generacionales y lingüísticas, excepto desde la literatura y los recitales. Las dos vertientes se cruzan en el éxtasis del recital con su manejo corporal de iglesia (ojos cerrados, las manos al corazón, brazos al cielo). Si en su descripción de las campañas de Palau se queda en su punto de vista (un punto, tal vez un rincón) e ignora lo que la gente sentía y hacía (la gente en Mar del Plata estaba muy conmocionada por la música del Puma, es lo que yo puedo aportar, porque estuve allí, y no comparto el discurso de Palau...), la mejor parte del texto como documento sobre la sociedad me parece que se encuentra en su relato de las experiencias emocionales intensas (chicos abrazados que lloran) en el último día e instante del campamento.

Realmente los evangélicos, en otra escala por supuesto y quizás para lucirse, como el personaje Wolverine (él lo hizo por su novia, un sacrificio redentor, y el relato a su vez ocupaba un lugar central en la última reunión del campamento) se sacaron el guante por este muchacho: Alejandro, el autor del libro. Le abrieron las puertas y lo dejaron pasar. Y él hizo su trabajo.

Afuera ya están los micros. Está claro que es el final. Sólo resta que Coco, con una gentileza infrecuente en un chico de 17 años, se acerque hasta el rincón desde donde estoy mirándolo todo y me pregunte si tengo inconveniente en recibir un abrazo. (Página 238, párrafo final de las crónicas de la avanzada evangélica en la Argentina).


© 2005 Hilario Wynarczyk
Buenos Aires, 3 de mayo, 2005
Hilario Wynarczyk es master en ciencia política con orientación en teoría y método por la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil); licenciado en sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Publica regularmente artículos de sociología del movimiento evangélico en libros y revistas. Actualmente se desempeña como profesor de "Metodología" y "Proyectos de tesis" en grado y posgrado, la Universidad Nacional de General San Martín, en la UBA, y en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Miembro fundador del CALIR (Consejo Argentino para la Libertad Religiosa).


TEOLOGOS©
E-mail: info@teologos.com.ar - Ciudad de Buenos Aires - ARGENTINA
(c) el copyright de los textos es de los autores de los mismos. Se reproducen aquí con fines educativos y sin fines comerciales.
Para leer los artículos debe tener instalado el Acrobat© Reader. Haga click AQUI y baje Acrobat© Reader.